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Microbioma intestinal y la función cerebral

En el artículo publicado en la revista Nutrition Review se realiza una revisión de la literatura actual sobre los avances y resultados de los diferentes suplementos probióticos para el tratamiento de la depresión, la ansiedad, el estrés y enfermedades neurodegenerativas.

Los microorganismos como virus, hongos, protozoos, bacterias, etc., que viven en el tracto gastrointestinal (GI) son conocidos como la microbiota intestinal y desempeñan un papel de suma importancia en la salud humana. El genoma colectivo de este conjunto de microorganismos se denomina microbioma intestinal y los avances de la tecnología en la secuenciación del ADN, combinados con las nuevas herramientas bioinformáticas, han permitido a los científicos describir el microbioma intestinal con gran precisión.

La dieta es un factor fundamental que influye en el tipo de microbioma que tengamos y los numerosos artículos científicos publicados hasta el momento evidencian que la microbiota intestinal afecta a algunos de los aspectos de la función cerebral y el comportamiento.

En cada individuo existe un microbioma intestinal único que comienza a alterarse desde el nacimiento través del canal del parto, así como en la lactancia, y en definitiva se encuentra modificándose constantemente a lo largo de la vida por el resto de los factores: los genéticos, los ambientales, los fisiológicos, los psicológicos, la nutrición y la edad.

Se ha vuelto cada vez más evidente en los últimos años que el microbioma intestinal y el cerebro se comunican de forma bidireccional, y ahora se sabe que los beneficios de esta simbiosis se pueden extender a la salud mental.

El sistema nervioso central, el sistema nervioso entérico, el sistema inmunológico y el sistema endocrino están involucrados en esa comunicación entre el tracto gastrointestinal y el cerebro el cual se realizaría a través de la activación sensorial de los nervios aferentes y eferentes del nervio vago.

Por otro lado, el Síndrome de Colon Irritable y la Enfermedad Inflamatoria Intestinal son dos claros ejemplos de las consecuencias de una comunicación defectuosa del eje intestino-cerebro y es por lo que se están obteniendo buenos resultados con intervenciones nutricionales y suplementos de probióticos específicos.

Las investigaciones en los modelos preclínicos sugieren que el efecto del microbioma en el comportamiento quizás está más relacionado con cambios en la amígdala y en el hipocampo.

Muchas de las terapias de vanguardia para los trastornos cerebrales tienen como objetivo restablecer la neurotransmisión en las áreas cerebrales afectadas. En esta revisión, los datos muestran que las bacterias pueden producir importantes neurotransmisores como la GABA, la acetilcolina y la serotonina. Estas investigaciones y las venideras demostrarán si la microbiota se puede utilizar para producir neurotransmisores terapéuticos y tratar los trastornos psiquiátricos como la depresión, el autismo o el TDAH, así como combatir las enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson o el Alzheimer.

Fuente: Psiquiatria.com

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