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Mitos sobre el consumo de alcohol y su realidad.

El alcohol está asociado a múltiples mitos y falsas creencias sobre posibles beneficios de su consumo. Afirmaciones como que es bueno para el corazón tomar una copa de vino al día, o que el beber alcohol hace olvidar los malos recuerdos son solo algunas de las afirmaciones que todos hemos oído alguna vez.

Estos son algunos de los mitos más comunes a la hora de hablar del consumo de alcohol:

Mito #1

 “Beber alcohol sólo los fines de semana no produce daños en el organismo”

Realidad: El daño que provoca el consumo de alcohol depende del llamado “patrón de consumo”, es decir, de la cantidad (a mayor cantidad, mayor daño) y de la intensidad (la misma cantidad concentrada en menos   tiempo   es   más   dañina).   También   existe   el   riesgo   de convertirse en una adicción, hasta el punto de no divertirse sin beber.

Mito #2

“El alcohol es bueno para el corazón”.

Realidad: Con cierta frecuencia se citan estudios que afirman que beber de un modo “moderado” previene los infartos cardíacos, debido al efecto vasodilatador del alcohol. Sin embargo, no existe ninguna evidencia    de   estos    supuestos beneficios    sobre    la circulación coronaria, y por el contrario sí que existen innumerables pruebas de cómo esta sustancia produce lesiones en el músculo cardíaco.

 

Mito #3

 “ Facilita las relaciones sexuales”.

Realidad: El alcohol es un depresor del sistema nervioso central, y por lo tanto inhibe la respuesta sexual, ocasionando episodios de impotencia. Además, tiene un efecto tóxico sobre las gónadas que puede producir atrofia y esterilidad, pudiendo llegar a desencadenar la feminización en el varón (a causa de una reducción de la síntesis de testosterona) y amenorrea (pérdida de la menstruación) en la mujer.

Mito #4

“Hace olvidar los malos recuerdos”

ppalusa.org

Realidad: Un reciente estudio publicado en la revista Translational Psychiatry, llevado a cabo por investigadores de la Universidad John Hopkins, de Baltimore (EEUU) asegura que su consumo perpetúa la sensación de miedo y los malos recuerdos. A medio plazo, las experiencias negativas se fijan en nuestra memoria.

 

Mito #5

“Si no se consume mucho, se puede conducir sin problemas.

Realidad: Aún en pequeñas cantidades  puede producir alteraciones que afecten la capacidad de respuesta de los reflejos y la percepción del tiempo-espacio, lo cual aumenta la posibilidad de sufrir lesiones y accidentes.

Mito #6

 “El que más aguanta el alcohol es porque es más fuerte”.

Realidad: Ser capaz de beber mucho no es algo bueno, pues no se trata de un signo de madurez, dureza, resistencia, sino que es un signo de tolerancia de nuestro organismo al alcohol.

El organismo se habitúa a la sustancia, siendo necesario cada vez cantidades mayores de la misma para producir los efectos similares. Y este fenómeno es peligroso, ya que se aumenta el consumo, y trae como consecuencia un mayor riesgo de deterioro de los distintos órganos, sistemas y funciones del cuerpo.

Mito #7

“El alcohol promueve el dialogo”

Realidad: Las bebidas alcohólicas desinhiben a la persona que las ha tomado, lo que hace que se sientan más relajadas. Sin embargo, cuanto más alcohol, más desorientación, desequilibrio y menos claridad de pensamientos para comunicarse con otras personas.

Mito #8

“Las bebidas alcohólicas son un alimento”

Realidad: Las bebidas alcohólicas están compuestas casi exclusivamente por alcohol y agua. Algunas contienen hidratos de carbono, pero su contenido de vitaminas y minerales es realmente insignificante.  Nuestro organismo  no  es  capaz  de almacenar  el alcohol puesto que no aporta nutrientes y por tanto mientras que no se elimina a través de su metabolización hepática permanece en la sangre  manteniendo  sus  efectos  en todos  los  tejidos.

Mito #9

 “El alcohol es estimulante del apetito”

Realidad: El alcohol tiene efectos sobre la mucosa del estómago estimulando   así     la     producción     de   jugos gástricos, que desencadenan de este modo una cierta sensación de hambre. Esto no soluciona   los   problemas de apetito, y además provoca irritaciones   gástricas   (agudas y crónicas), que son  fuente de molestias muy habituales entre los bebedores.

 

Acabar con los mitos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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